Fenaliz2019| El mito de Pedro Infante no existiría sin Ismael Rodríguez: Rafael Aviña

Por Alejandro Ortega Neri

El cine mexicano de la “Época de oro” está lleno de joyas y temas de investigación inagotables para los historiadores del cine mexicano, y Rafael Aviña es el rastreador por antonomasia de aquellas figuras o temas que han permanecido a la sombra, o bien, bajo el olvido de aquellos dedicados a la indagación en el mundo del celuloide nacional, sus libros sobre David Silva o su biografía narrativa de Tin Tan dan cuenta de ello, y no conforme, Aviña sigue a la búsqueda de estas figuras y este año trae para los lectores, investigadores y cinéfilos, su nuevo libro titulado Un cineasta llamado Ismael Rodríguez que se presentó el día de ayer en la Feria Nacional del Libro de Zacatecas 2019.

“Ismael Rodríguez es un director que en su momento y hasta la época actual no ha tenido la revalorización que se merece, fue in director que siempre estuvo como a la sombra de estos grandes cineasta como el “Indio” Fernández o Julio Bracho” comenzó diciendo el investigador, sobre todo, continuó,porque sus películas no eran tan políticamente correctas o nacionalistas como esas que concursaban en Canes o Venencia, y porque era considerado como un cineasta no popular, sino “populachero” con filmes de barriada y personajes pobres y pueblerinos.

Sin embargo, a decir de Aviña, si uno revisa la filmografía de Ismael Rodríguez, se podrá dar cuenta que realmente construyó muchos mitos.  “Basta decir que una película como Dos tipos de cuidado es sin duda la comedia ranchera más importante en la historia del cine nacional.  No solamente porque reunió a dos personalidades como Pedro Infante y  Jorge Negrete, sino que a su vez es una película que suma todas las comedias rancheras en donde se habla de todas las instituciones, la iglesia, el matrimonio, el estado”

De entre las cosas más importantes que señala el libro de Aviña, es que Ismael es el verdadero descubridor de Pedro Infante. “Pedro Infante no hubiera sido quien es ahora si no es gracias a Ismael”. Actor y director eran de la misma edad, ambos nacidos en 1917 y se conocieron cuando Infante actuaba en esas películas que han quedado en el olvido, pero fue con Cuando lloran los valientes cuando inició el mito, pues a Ismael se le ocurrió quitarle la camisa a Infante en la cinta en la que interpreta a un herrero, y al mostrarlo fuerte y sudoroso, lo convirtió, a decir de Aviña, “en el primer metro sexual del cine mexicano, se convierte en el primer sex simbol”.

El mito de infante fue creciendo conforme avanzaba la realización de filmes dirigidos por Ismael, quien es, además, el que convierte al actor en un personaje sí, dicharachero y macho,pero también sensible capaz de llorar sobre la tumba de la abuela en Vuelven los García, cinta que le pudiera dar también a Rodríguez el título del inventor de las películas secuelas del cine mexicano, pues fue la continuación de Los tres García y repetiría la fórmula con La oveja negra y No desearás la mujer de tu hijo, A toda máquina y Qué te hadado esa mujer, y Nosotros los pobresy Ustedes los ricos.

Es precisamente con Nosotros los pobres que llega otro éxito, que además tuvo el primer tráiler también para anunciarla, algo que no existía en el cine mexicano y a Ismael Rodríguezse le ocurrió.

“Si uno revisa Nosotros los pobres tiene una fuerza dramática, tiene mucho poder. Podemos decir que Ismael Rodríguez inventó el cine gore mexicano: el que mata agolpes a la inválida, el “camellito” que  le corta las piernas un tranvía, Pedro Infante que le saca el ojo a Jorge Arriaga y el “torito” que muere quemado en la carpintería”,asevera Aviña.

Igualmente Rodríguez fue quien inventó un “material extra” para sus películas, un detrás de cámaras de Los tres huastecos que aparece en 1948.Y es también con esta película que Rodríguez logra otra cosa “muy curiosa”, que es hacer un efecto especial de poner a un mismo actor en tres personajes, algo que nadie había hecho hasta el momento. 

“Fue a ver a Estados Unidos a gente que hacia efectos especiales y todo les dijeron que eso era impensable y que eso no se podía hacer,  pero él estuvo buscándole hasta que encontró la manera” explica el investigador, quien además dijo que una película más ambiciosa se quedó en el tintero, llamada Museo de cera en la que Rodríguez quería meter al mismo Pedro Infante pero no en tres personajes, sino en ocho.

“Entre todas estas locuras, Ismael era un demente, un loco, era un tipo que se le ocurrían locuras y las llevaba acabo”, como fue también el caso de traer a Toshiro Mifune, el actor fetiche de Akira Kurosawa, para que interpretara a Animas Trujano, un indígena zapoteca. Algo que logró en 1962, que además le valdría la nominación de Animas Trujano para el Oscar en la categoría de “Mejor Película Extranjera”. Pero a pesar de la excelente expresividad de Mifune, no pudo con el español, por lo que fue doblado por Narciso Busquets.  Lo que demuestra que Ismael Rodriguez fue un cineasta adelantado a su tiempo y que apenas comienza a valorársele, y sin duda el libro de Aviña abre una ventana infinita para asomarse al universo de este director mexicano.

Fotos: Alejandro Ortega Neri