PREFERIRÍA NO HACERLO| Fenaliz 2019: vientos de cambio

Por Alejandro Ortega Neri

Parecen que en la Feria Nacional del Libro de este año soplan vientos de cambio y a pesar de algunos detalles a corregir y otros a reforzar, me atrevería a decir  que la edición de este año ha sido la mejor de la presente administración que, al menos, ha demostrado ganas de mejorarla yno desaparecerla como el sexenio del infumable Miguel Alonso.

Los vientos de cambio se notaron desde la organización, cuando se convocó a un comité externo para la evaluación, curaduría y presentación de propuestas, algo de lo que hasta la fecha yo no había sido testigo, y a pesar del presupuesto corto, 4 millones 800 mil pesos, muchísimo menos que los conciertos del día de las madres, creo se logró un programa decoroso  y equilibrado.

Se ha contado y contará hasta el domingo, con la presencia de autores de proyección nacional e internacional, Élmer Mendoza y  F.G Haghenbeck, con autores que acaban de ganar premios como Isaí Moreno quien ganó el Juan Rulfo con su novela Orange Road y Carlos René Padilla que fue merecedor del “Otra vuelta de tuerca” para la mejor novela negra con Yo soy el araña, y además escritoras como Beatriz Rivas, Ethel Krauze, Maritza Buendía y Mónica Maristain tendrán también participación.

Igualmente se reforzó el programa musical y la presencia de Flor Amargo, Rubén Albarrán, Marcol, Patita de Perroy Yucatán A Go Go es incuestionable. Y pareciera que haber recuperado el espacio de la Plaza de Armas fue la decisión correcta; el lugar luce amable, la gente se percibe cómoda en el espacio y además al escuchar las presentaciones se acercan generando que foro siempre esté nutrido. Además pareciera que también la CANIEM dio su bracito a torcer con los precios, pues gran cantidad de stands ofrecen descuentos y hay unas gangas imperdibles. Las novedades,sabemos que por ley no pueden tener descuentos, pero también hay para escoger.

A diferencia de los últimos años,la programación de autores locales disminuyó porque, según han dicho, fueron dosificando las presentaciones en otras fechas, aun así, hay lanzamientos de novedades editoriales, talleres y cuenta cuentos por parte de los de casa.

Sin embargo habrá detalles qué corregir y que espero lo hagan. Porque precisamente las quejas que surgieron fueron dela producción local porque aun y cuando sus libros están bajo el sello del IZC no fueron tomadas en cuenta inexplicablemente, desaprovechando pues el foro tan importante de una Feria Nacional.

En medios también se denunció que la asociación local de libreros no había sido invitada, aunque tal vez se arregló porque la presidenta tiene hasta dos stands en la feria. Otro factor a reforzar deberá ser la difusión. Los programas impresos llegaron de forma tardía y los talleres impartidos por escritores nacionales han contado con muy pocos  alumnos, incluso hubo alguno que se canceló porque nadie se inscribió.

Son detalles que se pueden mejorar. Lo que queda esperar es que Gobierno se moche con un mayor presupuesto y que se le dé continuidad al lugar y la apertura por parte de la institución convocante para apoyarse en personas del medio, pues seguro estoy que con una visión global y trabajo en conjunto, la Feria Nacional del Libro 2019 puede ir creciendo en importancia y lograr, como pretenden desde que se rescató, a ser una de las mejores en la República. Ya veremos.