Leer es enfrentarte al vacío, es de las mejores cosas que te pueden suceder: Jaime Mesa y Luis Carlos Fuentes

Por Alejandro Ortega Neri

A nivel global se atraviesa por uno de los momentos en los que más se lee y más se escribe, sin embargo en un país como México, donde se editan 2 mil ejemplares de algún libro  para 100 millones de habitantes, la preocupación o la carga a cuestas, sigue siendo cómo hacer para que la gente lea más.

 Ante tal panorama y ardua tarea se debe tener dos alternativas presentas; la primera, de acuerdo con los mediadores y promotores de lectura, es que el hábito debe contagiarse como si fuera una enfermada,y la segunda, según el escritor poblano Jaime Mesa, es que esto no se va a lograr si no existe una biblioteca y no se practica la lectura desde la casa.

Para celebrar el Día del Estudiante, el Ayuntamiento de Guadalupe a través del Instituto Municipal de la Juventud organizó la charla “Leer ficción para soñar la vida” a cargo de los escritores Jaime Mesa y Luis Carlos Fuentes, ambos pertenecientes a la generación de los 70 y con una carrera profesional dedicada a la literatura y al cine.

Mucho se habla, hoy en día, delos beneficios de leer; el lugar común dicta que te hace mejor persona, que te hace conocer el mundo, soñar con otras vidas, etcétera, pero para Jaime Mesa “si leer fuera tan bueno como dicen, todos estaríamos leyendo”, de ahí que pare el autor de Los predilectos ningún programa de fomento de lectura va a funcionar si en las casas no están leyendo activamente los libros que ahí deben existir, porque si no sucede así, además de que no funcionarán los programas, la lectura se irá viendo como una imposición.

Y es que, para Mesa, la razón o condición de la lectura, como en todo el arte, debe ser exclusivamente por placer. “Uno lee por placer. El placer no se puede exigir, no se puede imponer.Es una elección de cualquier persona acceder al placer”, apuntó.

 Pero tal parece que hoy en día tampoco está bien visto no leer, hay una inquisición constante que se ha convertido,paradójicamente en uno de los peores enemigos de la lectura. Para Mesa está bien también no leer. Es uno de los derechos incluso inalienables, nos decía Daniel Pennac en Cómo una novela.  Y es que al hábito, según el narrador poblano, le ha perjudicado mucho la sanción que se le impone a quien no lee que hasta parece que quien no lo hace no es buena persona.  Pero insiste, hay que leer por placer, aunque no leer también se convierte en una búsqueda.

Para el narrador y guionista Luis Carlos Fuentes, el placer es fundamental para cualquier campaña de lectura, sin embargo quedarse solamente ahí, consideró, sería muy superficial. Y es que para el autor de Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo la literatura tiene que ver también con educación,porque educa en  humanidad, en cultura, y brinda también identidad como ser humano. Y muchas historias no necesariamente son placenteras, pero sí educativas, una puerta para acceder a la memoria colectiva de la humanidad.  

Para ser escritor, antes debe ser uno un excelente lector. Tanto Mesa como Fuentes  lo son y su vida ha girado en torno al hábito y la escritura. Mesa recuerda que tardó, de niño, año en leer el Robison Crusoe  de Daniel Defoe, un clásico que su padre dejó como si fuera un anzuelo, sobre la mesa, y que al final pescó al escritor y lo maravilló.

Luego Mesa siguió con los autores del boom latinoamericano, los autores norteamericanos y la literatura mexicana. Sin embargo su inquietud le ha llevado a rastrear a los autores de su misma generación para saber qué están escribiendo, nombres que él ha englobado en lo que llamó hace tiempo la generación inexistente.

Pero entre más lees, dice Mesa,al mismo tiempo se lee menos. Porque son muchísimos los libros buenos que existen y no habrá tiempos para todos, por lo que recomienda escoger buenos libros porque se debe entender que se tiene muy poco tiempo para desperdiciarlo. Y que en el mismo sentido lo entiendo Luis Carlos Fuentes,quien comenzó desde muy niño en la aventura de leer pasando incluso de Mafalda, por Memin Pingüin hasta el Marqués de Sade. Pero hoy, a tantos años de lectura,le gusta saber que no aún le falta mucho por descubrir y leer.  En lo que también coinciden es que leer escomo saltar al vacío, porque se enfrenta uno a situaciones y temas muy duros, pero que a su vez lo convierte en una de las mejores cosas que pueden suceder en la vida.  

Foto: Alejandro Ortega Neri