Ismael Guardado: el Hijo Predilecto de Zacatecas

Por Alejandro Ortega Neri

Si nos sumergimos en la historia personal de Ismael Guardado, uno de los grandes artistas plásticos y hoy nombrado “Hijo predilecto de Zacatecas”, pudiera parecer que su destino estaba más encaminado al mundo del celuloide que al de la plástica. Y es que la noche en que nació, aquel 13 de septiembre de 1942 en el municipio de Ojocaliente, Zacatecas, su madre asistía al cine de la localidad a ver una película de Pedro Infante cuando de pronto sintió el movimiento en su vientre, cuenta el artista.

Ojocaliente tenía luz a ratos; la planta que dotaba de energía al municipio lo hacía a horas específicas, sin embargo, recuerda Guardado, la única luz que pareciera nunca extinguirse era  la que proyectaba el cinematógrafo, una luz “mágica”.Ese 13 de septiembre tampoco se apagó, pero era el tiempo de nacer y si menciono que el destino nos engañó con no haber puesto al artista en el mundo del cine, es también porque la partera que lo trajo al mundo allá en el barrio de las Chinampas tenía como nombre Sara García, igual que el de la abuela por antonomasia del celuloide nacional.

Ismael Guardado creció en ese pueblo que se ufana de la tuna y la uva. Fue la vida normal de un niño de pueblo,como dice, pero recuerda que en la década de los cincuenta asistía con frecuencia a esa caja de los sueños que es el cine. Asistía a la cabina del cácaro, como el personaje de Tornatore, para ver desde ahí las películas y hacerse de fragmentos y recortes que luego le servirían cuando comenzó a hacer,para jugar, sus propios cinematógrafos, donde dice, veía la magia del movimiento, “del cuadrito iluminado”. Quería mucho al cine. Pero el destino seguía jugando.

Fue hasta 1962, cuando el joven Ismael Guardado contaba con veinte años, que su madre –no sabe cómo, dice el artista- se enteró de lo que él traía dentro. Pues valiéndose de los almanaques que llegaban a la tiendita de abarrotes que tenían, comenzó a copiar y dibujarlo que en ellos venía; los divinos rostros, toreros y otras historias; y su madre, captando la inquietud, se informó y un día, cuenta el artista que le dijo: “vámonos a México” y lo llevó a la Academia de San Carlos donde aprendería,bajo la tutela del muralista Héctor Cruz García, de 1962 a 1966, el oficio que hasta el momento no ha dejado de hacer.

Hoy, a tantos años de carrera, cientos de exposiciones y una trayectoria más que consolidada en el arte nacional y sobre todo zacatecano, Ismael Guardado fue reconocido por la 63 Legislatura del Estado como el “Hijo Predilecto de Zacatecas” en una sesión solemne que reunió al gremio artístico, personalidades de la política, maestros y amigos del artista, quien desde 1980 reside en la Ciudad de México donde ha aprendido, trabajado e investigado diferentes tipos de materiales para diversos lenguajes artísticos que han venido quedándose en las entrañas de este tierra que lo vio nacer.

Sin embargo los tiempos han cambiado y Guardado lo sabe, de ahí una preocupación manifiesta, y que aprovechando la ocasión y el micrófono en tribuna, expresó: “vivimos tiempos difíciles; de apatía, insensibilidad, deshumanización, agresión entre propios y hacia la naturaleza.Sin embargo desde mi trinchera, la única que conozco, sigo creyendo en la cultura como mecanismo de cambio. Muestro país es un rico y diverso mosaico de culturas, si bien hemos ido avanzando en la ciencia y la tecnología, de acuerdo con las exigencias que los tiempos imponen, es igualmente importante que los programas educativos caminen en paralelo en las área que estimulen la sensibilidad de los individuos; y el arte y la cultura, en todos sus caminos,son para mí esa herramienta. El trabajo lo vence todo”

Fotos: Alejandro Ortega Neri