Rafael Coronel, el adiós del gran interiorista

Por Alejandro Ortega Neri

A pesar de mostrar inclinaciones artísticas desde muy temprana edad, lo que Rafael Coronel Arroyo quería, en verdad, era ser futbolista y jugar para el Club América. Le gustaba el dibujo y la vena artística familiar era innegable,pues contó hace unos años a la periodista Mónica Mateos, que  lo de la “pintada” era algo que traía en los genes, pues su abuelo decoraba iglesias, dibujaba las guirnaldas que adornaban las paredes.

Ni la incipiente carrera artística de su hermano mayor, Pedro Coronel, en la Ciudad de México le despertaba algún interés. “Cuando mi padre me platicó que Pedro estaba estudiando pintura en México se me hizo una de las pendejadas más grandes que había pasado en la familia” dijo también a Mónica Mateos, sin embargo cuando viajó al entonces Distrito Federal para buscar suerte con el América en 1952 y estudiar contaduría, ganó un concurso de pintura que le significó una beca anual de 300 pesos al mes bajo la condición de dedicarse al arte, por lo que inició estudios en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda donde comenzó a desarrollar su lenguaje y estilo pictórico que a la postre lo encumbraría.

Como todo gran genio del arte, Rafael Coronel renegó también del academicismo y más tardó en entrar a La Esmeralda que en ser expulsado de la misma por resistirse a lo que dictaban los maestros, pero el destinó quiso poner en su camino la Galería de Arte Mexicano (GAM) y a partir de ahí, el legado de Coronel comenzó a cimentarse.

Dueño de un estilo propio, Rafael Coronel Arroyo quiso desasirse del boom del muralismo mexicano que abigarraba la pintura con adornos y motivos, y se concentró en la sobriedad, elegante y sombría, que mostraban a sus personajes en la plena condición humana. “Cuando se deja la pintura sola es cuando se llega al énfasis humano más alto, a la representación más pura del hombre”, decía.

Desde 1969, año en que murió su esposa Ruth, hija de Diego Rivera y Lupe Marín y madre de su único hijo, Juan Rafael Coronel Rivera, el pintor se convirtió en un hombre solitario, recluido y de pocas apariciones públicas.Incluso, confesó una vez, que no le gustaba exponer, pero parece que todo artista, y más los grandes, están condenados a hacerlo. Pero lo que sí le gustaba era viajar, pues México y sus personajes refrescaban su visión y su pulso creativo.

“Para mí la calle es muy importante porque es de donde tomo mis modelos. Los hago de acuerdo a mi punto de vista y en el estado anímico en que se encuentran”,les dijo a los del museo Marco de Monterrey, cuando expusieron una retrospectiva de su obra.

Y es que su pintura se centraba en la vida de las personas en un momento preciso; no le gustaba el danzante en su actuar, sino cuando se quitaba la máscara y descansaba. Por eso, su obra que mostraba momentos anímicos específicos, el interior de las personas comunes, sus azules profundos y sus claroscuros de asombrosa naturalidad, hizo que le consideraran como uno de los mejores interioristas de la pintura mexicana.

El medio día de este martes 7 de mayo se tiñó de luto con la noticia dela muerte del gran Rafael Coronel a los 87 años de edad. Nacido en Zacatecas el 24 de octubre de 1931, el artista hoy se fue siguiendo, como siempre lo hizo con el pincel, la luz.  Muchos de los zacatecanos ignoraban que aún viviera pues la noción dicta que si hay un museo con el nombre de una persona es porque ya murió, pero no. Primero, sí estaba vivo, y segundo,  los artistas no mueren,sólo trascienden a otro espacio, a otros lienzos.

La noticia fue anunciada por su hijo Juan Rafael Coronel Rivera en su cuenta de Facebook: “Con profundo dolor les hago saber que mi padre, el pintor Rafael Coronel Arroyo, acaba de fallecer”escribió. Noticia que fue confirmada y compartida también por el gobernador Alejandro Tello Cristerna en su cuenta de Twitter, quien aseguró que “México y Zacatecas están de luto” por la muerte del pintor.

Las reacciones de la comunidad artística zacatecana tampoco se hicieron esperar. El  artista visual Gustavo Villagrana posteó: “Hoy se va uno de los grandes, cada vez que veo su obra me lleva a los viejos mostros, a la vieja tradición e inquisición, a la miseria humana y al realismo mágico, sólo por mencionar algunas cosas enmarcadas y limitadas a mis propios convencionalismos y concepción del mundo, a la experiencia de ver, pero me queda mucho y además una pregunta, ¿cómo se transita el arte, cómo se hace viejo algo que nació decrépito ; cómo es que uno se funde a su obra? Se va y nos deja muchas preguntas, se va y nos deja mucho dicho”.

Por su parte, la artista Susana Salinas manifestó que “hay pérdidas que alcanzan fibras que ni siquiera una alcanza a comprender, para el Arte, para Zacatecas y para el mundo. Descanse en Paz Maestro…”

Rafael Coronel se ha ido a reunir hoy con otros grandes de la pintura;con su suegro Diego Rivera, con su hermano Pedro, y con otros amigos  Elizondo. Pero deja en Zacatecas, México y el mundo un legado invaluable; sus pinturas, dibujos y su colección de máscaras y arte popular que se pueden visitar en el viejo convento franciscano de la capital zacatecana. 

Alguna vez dijo: “creía que el arte no daba para comer, pensaba que la pintura se hacía como complemento de cualquier otra profesión, no tenía ni idea de que existían pintores profesionales» y luego se convirtió en uno de ellos, de los mejores. Efectivamente el mundo del arte zacatecano está de luto, se fue el gran mago del pincel que se paseó solitario entre la sobriedad del color y la algarabía de las tradiciones mexicanas con maestría, deslizándose apenas, sobre un pincel y un lienzo terso.