CRÓNICA| Creedence en Zacatecas; Have you ever seen the tears?

Por Alejandro Ortega Neri

Zacatecas, Zac.- No recuerdo cuándo ni cómo fue que decidí que “Have you ever seen the rain?”, de los Creedence Clearwater Revival, incluida en el Pendulum de 1970, era una de mis canciones favoritas y track imprescindible del playlist de la vida. Sólo que lo decidí desde hace tiempo y cada que la escucho todas las fibras se me despiertan como si un Dios me susurrara al oído su definición de eternidad.

Busco hipótesis en el cajón de los recuerdos y no encuentro. ¿La escuché durante en viaje en carretera mientras el cielo escupía? ¿La tocó un grupo tributo en una noche de diversiones etílicas? ¿Fue en la escena de una peli o en una tarde cualquiera tirado al sillón de la casa donde ya no vivo? Yo sólo sé que no sé nada, pero cada que la escucho me sacude una nostalgia inefable.

Desde marzo pasado se anunció que los Creedence cerrarían la edición 2019 del Festival Cultural Zacatecas el 27 de abril, y desde el momento mi corazoncito comenzó a latir de manera desenfrenada. Aunque me preocupaban dos cosas; el eterno fantasma de las cancelaciones que han ensombrecido el festival, y que al momento de que tocaran“Have you ever seen the rain?” mi horrible grito de cuerdas vocales destempladas arruinaran el momento. Quizá no lo sepan, pero soy una especie de Happy Feet del grito rockanrolero. Terrible.

La fecha llegó y ese día lo único que hice antes del concierto fue descansar. Dormir. Leer. Ver la tele y ser testigo, por medio de las redes sociales, de cómo la fanaticada de los Creedence se iban formando a la entrada del escenario desde las 6 de la mañana.Puro macizo, amante del buen rock n´roll puede lograr eso; aguante, pues la banda conformada actualmente por Doug Clifford, Stu Cook, Kurt Griffey, Steve Gunner y Dan McGuinness saldría hasta las ocho y media de la noche.

La banda se desbordó por las calles del centro de Zacatecas. No cupieron todos en la plaza, por lo que se tuvo que ver a los legendarios Creedence por las pantallas colocadas en sitios aledaños al escenario. Afortunadamente a mí me salvó mi gafete de prensa y pude colarme, media hora antes del concierto, por detrás del escenario. Cuando pasaba por ahí la emoción comenzó a palpitar, pues a través de una abertura de la carpa que sirve como camerino, la banda calentaba gargantas con los coros de“Proud Mary”, la rolita que embelesó allá por 1969 al mismito Dylan, que también pisó escenario zacatecano en 2008.

La plancha de la plaza mayor de Zacatecas estaba a reventar. Una mezcla generacional se había dado cita para rockear con uno de los estandartes del root rock gringo.Jóvenes acompañados a sus padres; veteranos de la guardia vieja aún incrédulos ante lo que verían, familias completas. La terraza del Hotel Emporio, al que Profeco le metió su multa por discriminar, también estaba llena. Incluso el techo de la catedral también tenía sus colados, valiéndoles queso el patrimonio. Todos queríamos ver a los Creedence, así sin John Fogerty, no le hace.

Pronto comenzaron a sonar todos los clásicos de la banda; los pies comenzaron a bailar, la cabeza a moverse y los recuerdos de muchos a aflorar. Los Creedence marcaron una época en la segunda mitad de la década de los 60 hasta 1972 cuando comenzó la disolución,sin embargo teníamos ahora, frente a nosotros a Doug Clifford y Stu Cook, dos leyendas fundadores de la banda, que con más de 70 años de edad quieren seguir rockeando.

Sonó “Fortunate son”, “Bad moon risign”, “Proud Mary”, “Up around the bend”, “Down de corner”, “Green river”, “Lookin´out my back door”, “Wholl stop the rain”, la maravillosa “Midnigh special”, “Hey tonight”, entre otras, que dejaron ver el excelente estado de los veteranos pero también el virtuosísimo de los más jóvenes; Kurt Griffey quien electrizó la noche con sus solos de guitarra y Dan McGuinness en la voz, un clon de Jeff Bridges que si bien no es Fogerty, sus rangos de voz no desentonan con la banda, sumándole además el carisma que imprime a la banda.

El momento -mi momento-, llegó después del encore realizado tras una hora de concierto. Los viejos necesitaban un descanso y un trago de whisky. Pero regresaron en menos de tres minutos, todos con bebida en mano y McGuinnes con una playera de los Mineros de Zacatecas que esa noche quedarían eliminados por los Dorados de Diego Maradona (¡Creedence y Maradona en una misma noche en Zacatecas!), quien comenzó a rasgar la lira con mi canción más esperada “Have you ever seen therain?”

Pulsé el celular en la cámara para video, quería guardar el momento más allá de mi memoria natural. Estaba frente a Creedence Clearwater Revival, en el escenario más bello de la ciudad, al lado de la mujer que amo y con “Have you ever seen the rain?” como soundtrack. Todo perfecto. La canción avanzaba con su coro nostálgico y la música hacia lo suyo; mi piel bajo la chamarra negra erizándose y por los ojos asomándose un par de lágrimas, la lluvia que sale del paisaje interior. Soy un llorón de conciertos y este ameritaba serlo.

Fotos: Alejandro Ortega Neri

¿Has visto llover en un día soleado? Preguntaba McGuinnes al micrófono mientras lagrimeaba. Sí la he visto, pensé, la lluvia de un día soleado tiene la característica de la lluvia que amaba Pessoa, perpendicular, ligera, que moja pero no estropea. Pero lo que mojó en ese momento, en esos menos de tres minutos que dura la rola, fueron las lagrimillas que le dieron brillo a mis ojos, el brillo quizá de la primera vez que la escuché y que decidí bebérmela de un solo trago. Terminó la canción y, acto insólito, pude gritar bien, perfecto.

Mi relación con “Have you everseen the rain?” es de un amor imposible. Casi como para cuento de Calvino. No la tengo en ningún disco, ni en mis favoritas de una playlist en streaming, ni un verso de ella tatuado. No, no he querido hacerlo. Por el contrario, le he dejado todo al azar para que nos sorprenda, para que me aparezca en el momento menos esperado en la radio, en el camión o en el estéreo de un coche que va pasando, para que el amor a primera oída continúe y no estropearlo con la repetición constante hasta rayar el disco.  Pero en la noche del sábado pasado sabría que vendría y quise estar ahí, quizá la primera y última vez que la escuche en vivo tocada por la banda que la hizo famosa. Yo sí vi su lluvia caer, ¿ellos habrán visto mis lágrimas?