FCZ 2019| Bowie sinfónico; una travesía por el espacio que habitó Ziggy

Por Alejandro Ortega Neri

Asistí al concierto de Bowie Sinfónico, a cargo de Los Space Oddities de la ciudad de México, con las mismas expectativas que tengo cada año para el Festival Cultural Zacatecas;  muy bajas. Y es que desde que el PRI tomó las riendas gubernamentales en el estado se las ha hecho costumbre programar en el “máximo escenario de la cultura en Zacatecas” a bandas tributo; hace unos años lo hicieron con Los Beatles, el anterior con Queen y ahora con Bowie y con Matute (¿?),y a pesar del amor que siente uno por esas entrañables bandas y músicos, aveces es mejor quedarse en casa escuchando la colección enterita.

Los Space Oddities salieron con ganas demostrando a la escasa asistencia su respeto por el Duque Blanco. El setlist marcaba que tocarían primero cuatro rolitas solos para luego unírseles la Sinfónica del vecino estado de Aguascalientes. Así pues comenzaron a rockear temprano con “Suffragette city”, a la que siguió “Ziggy Stardust” del álbum de 1972 The rise and fall of Ziggy Stardust and the spider from Mars, para luego brincar en el tiempo y llegar hasta 1997 con la de “Im afraid of americans” del Showgirls      y finalmente volver al pasado con “Life on Mars”.

El momento de la Sinfónica de Aguascalientes llegó y quienes asistimos a Plaza de Armas seguramente estábamos a la expectativa de los arreglos orquestales de las rolas del  Bowie…pero jamás los escuchamos. El sonido de la banda fue tan alto y el volumen de la orquesta tan bajo que solo sabíamos que tocaban por el histrionismo de José Areán, el director.  

Aun así, escuchamos “Changes”, “Modern love”, “China girl” y una versión muy paupérrima de “Rebel, rebel”.  ¡Qué lástima! Pues además de ser una de mis favoritas, creo que es una de las rolas con más actitud del querido camaleón. El riff inicial se perdió, la sinfónica apenas sonó, y supimos qué canción era porque Avi Michel, el británico del bajo que le daba un aire a Iggy Pop pero con el cabello azabache, la anunció previamente y la voz de Cuceb Piloto, quien realmente disfruta el momento y es generoso con sus rangos de voces, nos dijo que era el himno persistente para los excéntricos, los bichos raros, los excluidos, los rebeldes, los que como Bowie, van contra las convenciones impuestas.

Después de la mal lograda “Rebel, rebel”, se vino una nueva etapa del concierto, ahora con lira acústica, por lo que sabíamos que se acercaba “Space Oddity”, que como siempre que suena se le extraña. Si alguien lo ve flotando por el espacio díganle que lo amamos, él lo sabe. A la clásica le siguió “Young America” y su sonido farandulero; luego “Dancing in the Street” (qué bueno que no bailaron), “Fame”, “Let´s dance”y “Under pressure”.

El reloj de la catedral marcaba las 8: 30 de la noche cuando Los Space Oddities anunciaron el final del concierto sinfónico. Pero tras un encore  breve comenzó a sonar el solo atmosférico de “Heroes”, y quienes nos dimos cita supimos que a pesar del bajo volumen de la orquesta, de los desperfectos en un micro que tronaba y de los visuales chafas de todo el concierto, lo que  unió tanto a intérpretes como al público fueron las canciones de Bowie, que al escucharlas, “uno tiene la extraordinaria esperanza de que no estamos solos, y de que es posible escapar de este lugar, incluso solo por un día”, como dijera el Simon Critchley. 

Foto: Alejandro Ortega Neri