PREFERIRÍA NO HACERLO| Zacatecas Desangrante

Por Alejandro Ortega Neri

Nalley Nohemí jamás imaginó que su vida sería arrebatada ahí, en los pasillos donde se preparaba para defenderse y defender a los demás ante las injusticias del mundo. Seguramente la mayoría de los zacatecanos amanecimos con el corazón oprimido, porque aunque a pesar deque la muerte quiere que nos acostumbremos a su presencia aún conservamos un ápice de asombro y mucha indignación para reaccionar ante un caso como este. Ya no hay lugar seguro, todos los templos de este Zacatecas Deslumbrante han sido violentados.

Tan sólo un día después de que el gobernador Alejandro Tello inaugurara el C5, tecnología con la que, aseguraba, Zacatecas estaría más seguro y a la vanguardia en la materia, dos certeros y repudiables asesinatos le dieron una cachetada. Por la mañana de ayer miércoles le fue arrebatada la vida a Juan Manuel Rodríguez González, abogado e hijo del Secretario de Gobierno del Municipio quien había denunciado hostigamiento policial contra sus clientes; por la tarde, en otro hecho lamentable, Nallely Nohemí, de 22 años, fue asesinada en la Unidad Académica de Derecho de la ahora BUAZ, quien también, según el mandatario, había sido ya víctima de secuestro.

Ambas circunstancias dejaron de manifiesto que no basta tener las mejores intenciones ni la más alta tecnología para combatir la inseguridad, sino que es un problema estructural más complejo que no se resuelve con lamentaciones en Twitter.

Hoy un abogado y una futura abogada ya no están entre nosotros, a ellos y a sus familiares, el gobierno no les está cumpliendo, al contrario, les ha fallado groseramente y no alcanzamos a vislumbrar un atisbo de justicia. Porque en estos dos años y medio de la administración que van, la violencia ha alcanzado cifras históricas y no hay resultados positivos. Si cumplirle a Zacatecas significa dejarlo desangrar, entonces puede que entendamos su mensaje.

Todas las muertes duelen, más cuando son de jóvenes inocentes y  de mujeres que lo único que buscaban era sobrevivir en este infierno. Todas nos asombran y todas nos indignan. Sin embargo, a pesar de que ya habían sido asesinados algunos estudiantes, el hecho de que la ejecución de ayer haya sido en los pasillos de la UAZ nos duele aún más, porque la violencia profanó un templo,porque esas balas nos dejaron entrever lo vulnerables que somos todos y más nuestros estudiantes que seguramente, y lo sé porque soy docente,  temerán ir a la escuela donde en cualquier pasillo pueden perder la vida a manos de extraños.

¿Qué necesita suceder para que las autoridades actúen? ¿Para que el gobernador sepa que nos importa más la seguridad a que Zacatecas sea reconocida como la ciudad colonial más bonita de México, lo que pierde validez si la cantera se llena de sangre? ¿Para que dejen de ostentar que se tiene la Alerta de Violencia de Género como si fuera un logro sabiendo que es una medalla a la ignominia para un lugar? ¿Para que el rector deje de desestimar lo que sucede dentro de los muros de las unidades y todo lo reduzca a rumores? Si esto no les despierta un poco de empatía y coraje para luchar desde el cargo que ostentan, no sé qué más pueda hacerlo. Zacatecas se desangra y hacer como que no pasa nada, “preferiría no hacerlo”.