DE LUNES TODO EL AÑO| Toda familia es un incendio

Por Alejandro Ortega Neri

Josefina y Juan son hermanos.Nacieron en Mánchester, Inglaterra, pero debido al trabajo de sus padres en la industria constructora en Pachuca, Hidalgo, se mudaron a edad temprana a México. La relación con Jon y Holly, sus progenitores, es fría; son distantes,y la crianza de ellos es una especie de carga, de incomodidad, que paulatinamente se volverá intolerable.

Pero no solamente esto aqueja a la familia. Algo no está bien con Juan, el menor de los hermanos: es ansioso, violento,se agrede a sí mismo y a los demás. Los padres no quieren enfrentar una posible enfermedad, pero Juan lo sacude todo, sobre todo el orden incólume de los británicos, quienes deben tomar una decisión ante el diagnóstico de una esquizofrenia temprana en su hijo.

Josefina es quien se hará cargo del cuidado de su hermano mientras sus padres regresan a Inglaterra, pero saben que jamás volverán. Josefina y Juan quedan en el abandono y cuando él es internado en un hospital psiquiátrico, Josefina comenzará a arder en el infierno que ha significado su vida.

Arde Josefina (LRH, 2017) de Luisa Reyes Retana es una novela breve pero demoledora. Me imagino que ha de ser como aguantarle un round  a un boxeador profesional: sabes que dura poco pero a cada paso te das cuenta que terminarás noqueado.

A pesar del frenesí de la narración, estructurada con párrafos y frases cortas pero contundentes, Arde Josefina, que le valiera a la autora el Premio Mauricio Achar en 2017, es una novela bastante minuciosa que paulatinamente se va combustionando hasta que llega a arder. Josefina es una víctima de su propia familia, de su hermano, de su vida. Orillada al cuidado de Juan pone en un segundo plano sus sueños, ambiciones, planes, hasta que cansada de todo decidirá quemar las naves y comenzar una nueva vida.

Apenas en 148 paginitas Luisa Reyes supo acomodar la condición humana: abandono, indiferencia, pasiones extremas, esquizofrenia, incesto, trauma. Arde Josefina da cuenta y nos recuerda de una manera puntual, y por qué no,vertiginosa, que toda familia es un incendio, como nos lo han enseñado a lo largo de la literatura los rusos y los estadounidenses, que para eso de las familias disfuncionales son unos maestros, sin embargo en la historia de Luisa Reyes, ese incendio se alimenta de la risa de los locos. Brutal.