DE LUNES TODO EL AÑO| Teoría King Kong; manifiesto para las feas, las gordas, los calvos y los hombres que lloran.

Por Alejandro Ortega Neri

“Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables,las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro”.  

El párrafo anterior es el inicio del poderoso libro Teoría King Kong (LRH, 2018) de la francesa Virginie Despentes, un imprescindible del feminismo y la teoría del género que vio la luz en 2006 pero que hoy llega por vez primera traducido al español con mucha potencia, rabia y vigencia para servir de asidero en este mundo que naufraga en el acoso y la violencia machista.

Despentes es una provocadora.Cuando publicó su novela Fóllame, de dos víctimas de una violación que se unen para cobrar venganza, y que se llevó al cine con el título de Viólame, la población conservadora de Francia y el machismo del mundo editorial pusieron el grito en el cielo y la condenaron al infierno. Despentes sabía de lo que hablaba, el infierno no fue un lugar nuevo para ella porque ya había estado ahí: fue víctima de una violación, se prostituyó para tener qué comer y luego comenzó con la escritura que ha dado grandes personajes como Vernon Subutex, ese atribulado vendedor de discos cincuentón que deviene en indigente.

Pero en Teoría King Kong no hay ficción, al contrario, hay mucha realidad.Es un manifiesto, un grito enrabiado de libertad que igualmente incomoda por las verdades en forma de dardos venenosos que la Despentes lanza. Habla sin tapujos de la violación, de la prostitución, del mundo del porno y de lo tóxico de la feminidad convencional, aunque también de las masculinidades. Fue precisamente ahí donde supe, que a pesar de ser un libro feminista, la Despentes también escribe para los hombres que también son víctimas del machismo: 

“Pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos,los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos”.

Despentes ataca y tumba a patadas la feminidad y la masculinidad tóxicas: “la figura de la desgraciada de la feminidad me resulta más simpática […] Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss” dice la escritora punk, quien además, agrega, que sentirse fea le parece tanto mejor porque le ha servido para librarse de “una vida de mierda”junto a tipos amables que nunca la habrían llevado más allá de la puerta de su casa.

En apenas 7 ensayitos cortos, Despentes estruja y noquea. No es un texto sesudo, académico, como los que se acostumbran para hablar del feminismo o del género. Es una crónica de vida, una plática con una compa que ha tenido que pasar por lo más atroz de la condición de su género y que nos lo cuenta, a los lectores, sin guardarse nada: la violación cuando era joven, la teoría que adoptó para hablar y superarla, la prostitución por decisión propia y la disección del mundo del porno al que tuvo que acercarse para hacer reseñas y luego co-dirigir la adaptación de su novela.

Pero lo que más le interesa, como dije, es tirar a golpe de codazos, como si fuera el mosh pit de un concierto de punk, las convencionalidades de los géneros, pues al final de cuentas, para la francesa, no hay una línea muy clara entre cómo venden los medios a la mujer y cómo se le vislumbra en el mundo dela prostitución y el porno.  De ahí el nombre del libro, pues la autora pone de ejemplo la versión cinematográfica de King Kong del año 2005, en la que para mantener dócil al gorila gigante le dan en tributo una mujer no sin antes arreglarla para él.

“Después de unos años de buena, leal y sincera investigación he acabado llegando a esta conclusión: la feminidad es una puta hipocresía. El arte de ser servil” escribe casi al final de su texto, no sin antes exhortar a convertirse al feminismo, al que define como una aventura colectiva no sólo para las mujeres sino también para los hombres y todos los géneros no binarios, pues dice que la revolución ya ha empezado y ante el mundo que nos espera es una opción. Lectura obligada.

Foto: J.F Paga