PREFERIRÍA NO HACERLO| Besándole la mano al Obispo

Por Alejandro Ortega Neri

Yo era de los que se indignan cuando alguien nacido en Zacatecas regresa a vivir aquí después de un tiempo y le dicen,  entre el juego y lo peyorativo, “rancho” al lugar que los vio nacer. Porque pensaba que Zacatecas, como muchos otros lugares, es un buen lugar para vivir y también porque sus guiños provincianos no me molestaban tanto salvo uno, el que todos los lunes aparezca a ocho columnas el Obispo hablando hasta de la mosca que hizo escala en la boñiga de un burro aguamielero. Es entonces que sí pienso a este bello lugar como un rancho, en el que lo que diga el curita está bien.

Con experiencia en medios de comunicación sé que los domingos la información escasea y que debido a que a los jefes les importa la cantidad y no la calidad, el reportero sabe que tiene una nota segura después de la homilía del Obispo, porque el señor se ha convertido en un todólogo y como en las redacciones parece que no hay filtros,cualquier reacción es bienvenida.

No culpo al Obispo, él está en toda su libertad de responder las preguntas vacías de los reporteros, pero cuando se le ha cuestionado sobre temas fuertes, las evasivas son el mejor remedio. Sé, que como líder moral que es para una gran parte de la sociedad, lo que opine sobre el matrimonio igualitario, sobre la legalización del aborto y temas en común, tendrá resonancia. “Es nota” dirán en los medios, pero no es necesario que opine sobre los incendios acaecidos últimamente de los que sabremos, dirá, que están también mal.

¿En serio es tan poca la estima que los reporteros tiene por su trabajo o los directivos por sus medios que le dan tanto espacio a una reacción de la iglesia sobre un incendio forestal como el de la Bufa?   

Sería bueno que ahí en la portada apareciera la declaración del Obispo sobre los abusos  sexuales y la pederastia dentro de la Iglesia,su condena hacia los mismos y que informara sobre lo que respecta a la arquidiócesis local para prevenir tal comportamiento de los que predican “la palabra del señor”. De lo demás ya sabemos que hubo un incendio y si fue provocado, pues qué mal. Ya sabemos también que condenan la homosexualidad y los abortos, y quede acuerdo con ellos, están mal. Pero no sabemos más porque entre reporteros y sacerdotes se ha creado una simbiosis idónea para informar nada o repetir el lugar común hasta la saciedad.

Zacatecas es un semillero de personas creativas y talentosas que se han consolidado en el arte mientras otros siguen emergiendo; de intelectuales con investigaciones de suma trascendencia y científicos de trabajo imprescindible; de personas trabajadores que permanecen invisibles aunque con su labor colaboran al desarrollo cotidiano de este lugar, pero parece que  los medios  no se enteran por estar besándole la mano al Obispo los domingos.

Por otra parte, se presentó ya, en“el rancho”, el programa del Festival Cultural Zacatecas 2019, pero debido a su medianía en esta ocasión, escribir de él, como dijera el Bartleby de Melville, “preferiría no hacerlo”.