Con pañuelo verde y el puño en alto, recibe Mara Muñoz la presea “María R. Murillo” en la 63 Legislatura

Por Alejandro Ortega Neri

En sesión solemne de la 63 Legislatura, la activista por los derechos de las mujeres y las niñas, Mara Muñoz Galván, recibió la Presea “María Rodríguez Murillo” que honra la memoria de la maestra rural  asesinada en Tabasco, Zacatecas, en 1935 durante la Guerra Cristera, al ser acusada de comunista y por apoyar el reparto de tierras, acciones que condenaba el clero.

Acompañada por un grupo de mujeres de diversos colectivos feministas, y al unísono de consignas, la activista, de largo historial en pro de los derechos de las mujeres, leyó ante los medios sus posicionamiento y dijo que la vida de María Murillo deja claro cómo se ejerce la política feminista que las mujeres practican y desean para el mundo. “Nuestro motor no son los intereses sino las ideas y el bien común,entendiendo que sin nuestra participación en condiciones de justicia e igualdad, este último sería imposible”.

A más de ocho décadas del feminicidio de María Rodríguez Murillo, sentenció Muñoz, 9 mujeres y niñas son asesinadas en México diariamente, lo que significa que el fanatismo religioso que asesinó a la maestra en el municipio de Tabasco  se ha traducido en una misoginia que se vive desde la casa, el lugar más peligroso para las mujeres y niñas, hasta la comunidad.

“María Rodríguez Murillo hubiera padecido ver cómo el poder político y económico hoy se confunden, cómo la clase política responde a intereses económicos muy por encima del cumplimiento de su responsabilidad de gobernar para todas y todos. En esa ecuación, las mujeres quedamos en una situación de especial vulnerabilidad que se ve reflejada en la violencia institucional y revictimización a la que somos sometidas cuando nos acercamos a las instituciones del Estado en búsqueda de justicia”.

Muñoz Galván consideró que además de ser un honor que se le haya reconocido su trabajo en favor de las mujeres,es también una responsabilidad, por lo que en memoria de María Murillo no queda más que actuar de todas las formas posible, de la mano con aquellas mujeres que creen en lo colectivo, en la libertad, en la justicia, en el trabajo político y social cotidiano “hasta que la dignidad se haga costumbre”.

De igual maneras, aseveró que esta presea es una posibilidad, porque cuando la Legislatura reconoce su trayectoria está enviando un mensaje de compromiso que deberá verse reflejado en su agenda legislativa y en el ejercicio de sus facultades de fiscalización hacia el poder Ejecutivo y Judicial.

La sociedad, dijo, no puede seguir sosteniendo un Estado de” pies gelatinosos, apelmazado en su estructura por el peso de los privilegios de quienes gobiernan. Hoy, en memoria de María Rodríguez Murillo, quiero decir: si el Estado no para esta guerra contra las mujeres que lo pauperiza todo, no justifica su existencia”.

Fotos: Alejandro Ortega Neri 

Finalmente, la activista dedicó el premio a todas las mujeres marginadas y violentadas por el sistema, a las trabajadoras sexuales, a las que llaman enfermas mentales, a las niñas, a las mujeres lesbianas, a las transexuales y todas víctimas de feminicidio.