DE LUNES TODO EL AÑO| El día de asueto de un fotógrafo; el raro libro de Lewis Carroll

Por Alejandro Ortega Neri

Lewis Carroll era su pseudónimo y lo conocemos usualmente por las dos historias alucinantes que escribió con Alicia como su principal personaje, pero Carroll tenía otras pasiones también además de la escritura, y esas se condensan en El día de asueto de un fotógrafo, un libro sui generis perfecto para los coleccionistas de textos o ediciones raras, para los amantes de las parábolas y los problemas matemáticos.

El nombre original de Carroll era Charles Lutwidge Dodgson, un tímido reverendo de Oxford que además ejercía como profesor de matemáticas. Pudiera ser un hombre común si no fuera también por su afición a la fotografía y a capturar en fotos a jovencitas y niñas en posiciones sugerentes, y claro, por haber escrito unas historias locas con una de ellas.

Pero en El día de asueto de un fotógrafo que ha editado Montesinos,Carroll, quien acabó siendo el personaje principal de su propia paradoja,condensa una serie de relatos que nos muestra a un autor que rompe con toda la máscara de seriedad de sus autorretratos, y se manifiesta un escritor ingenioso, irónico y lleno de humor negro, muya la inglesa.

El relato que da nombre al ejemplar es quizá el más destacable de la colección; en él Carroll narra, amanera de diario, las peripecias de un fotógrafo que desea “hallar a una joven a quien fotografiar que representara mi ideal de belleza”. Tal ideal reside en el nombre de una mujer llamada Amelia, quien lo sacude de sus letargos filosóficos.

En el cuento, Carroll aprovecha para dilucidar acerca del quehacer  del fotógrafo y las pasiones que los mueven, así como los peligros a los que, en ese siglo XIX se enfrentaban, en su caso, terminar golpeado. “Dicen que, en el mejor de los casos, los fotógrafos somos una raza ciega; que aprendemos a considerar hasta el más hermoso de los rostros como una mezcla de luces y de sombras; que muy rara vez admiramos y nunca amamos”, escribe el personaje del cuento, lo cual trata de disipar tratando de retratar a la joven Amelia.

El relato está divido en la descripción de 5 fotografías llenas de comentarios sardónicos que quizá Carroll pensó después de hacer retratos pero nunca se atrevió a decir, sobre todo porque se burlaba de los rostros de la burguesía inglesa del XIX. Al final el lector entenderá el inicio del cuento, pero antes tendrá que leer una historia llena de mucho humor que remiten a las usuales peripecias llenas de slangs del cine cómico mudo.

Completan el libro otros cuentos en el mismo tenor: “La leyenda de Escocia”, “Wilhelm Von Schmitz”, “Novedad y Agudeza” y “Una fábula enrevesada”, una serie de problemas matemáticos planteados en forma de cuentos que aparecieron por primera vez en forma de folletín en The Monthly Packet en 1880, relatos para entretenimiento de los lectores que contestaban a cada problema con sus diferentes opciones de soluciones que eran descartadas y premiadas por el autor de Alicia en el país de las maravillas.

Si busca un libro entretenido meramente literario, es mejor pase de largo, ahora que si le interesan los desafíos en Aritmética, Algebra o Geometría, El día de asueto de un fotógrafo puede ser de su interés. En esta primera lectura yo me quedo con el que da título al libro.