PREFERIRÍA NO HACERLO| Del fervor fotográfico y los talleres de fotografía de fotógrafos fotografiados

Por Alejandro Ortega Neri

Derivado de una reciente promoción de un curso de fotografía, a desarrollarse en el Centro Estatal delas Artes del Instituto Zacatecano de Cultura, y como parte de sus programas deformación y, digamos retribución, de los creadores apoyados, detonaron dentro de mi mente algunas cuestiones que después de más de una hora de pensarlas y varias canciones de Motörhead he decidido plasmarlas.

Se anunció, con bombo y platillos,y además celebrando el éxito con una segunda fecha para el taller, que el fotógrafo Jesús Regis impartirá un curso sobre introducción a la fotografía de manera gratuita, esto como resultado de su estancia en el extranjero estudiando el arte de la luz. Los talleres, para los interesados, serán del 28 al 31 de enero y del 5 al 8 de febrero, que es, al parecer, para el que quedan lugares aún.

Lo primero que pensé es en lo bueno que el IZC siga apostando por el apoyo y la formación, y más en este caso,  que sea en fotografía, a la cual le he dedicado tiempo desde hace más de una década, pero la inquietud periodística me obligó a indagar algo del trabajo de quien impartirá el taller.

Busqué algo de su fotografía y lo que he encontrado es mínimo, impera sobre sus creaciones su persona. Además en el gremio nos conocemos bastante, aunque debo reconocer que Zacatecas tiene ya tantos fotógrafos que seguramente si avientas una piedra al aire le romperás un objetivo o una caja de luz a alguien. A Regis lo conozco como conductor de programas de espectáculos, como maestro de ceremonias, como comunicador social de gobierno, pero jamás he asistido a una exposición de él, que no por ser fotógrafo tiene que hacerla, pero siempre le he hecho caso a papá Cartier Bresson cuando decía que la exposición personal era el medio más directo para que el público conociera, comprendiera y juzgara una obra en su continuidad.

Espero que la formación en Francia de Jesús, auspiciada por el IZC rinda muchos frutos y genere más fotógrafos en Zacatecas, y que no haya sido sólo una beca más de esas de amiguismos que son tan comunes en las instancias culturales.  

Otro tema que detonó fue precisamente pensar sobre el fervor fotográfico. Sabemos que no es nada nuevo,ya Susan Sontag se sorprendía ante la gran cantidad de fotos y fotógrafos, y deque parecía que todo sucedía para terminar en una fotografía. ¿Imagínense si la gran ensayista viviera todavía? Tendría que volver a escribir más sobre foto,sobre esta sociedad de la posfotografía o del homo photographicus en la que se produce en masa, sin pensar, sin archivar, sin registrar. Espero que en el taller de Jesús se reflexione sobre el tema pues todo fotógrafo creará una hija de su tiempo pero también plasmará su espíritu, como decía Kandinsky.

Y finalmente pensé en que así como Jesús lo logró, los demás fotógrafos buenazos que ostenta Zacatecas también pueden hacerlo, “brincar el charco” como coloquialmente se dice, para continuar con su formación y luego compartir su conocimiento. En este momento que imparto la clase de fotografía en aulas académicas puedo asegurar que es sumamente gratificante el acto y el enriquecimiento mutuo. Además hay que aprovechar las oportunidades que el IZC brinda, claro, siempre y cuando mejorenen su difusión, malísima siempre, pero hablar de ese tema, en esta ocasión,como dijera el Bartleby de Melville, “preferiría no hacerlo”.