PREFERIRÍA NO HACERLO| Por un nuevo mexicano

Por Alejandro Ortega Neri

La situación de la escasez de gasolina ha desvelado en los últimos días la, al parecer interminable, coexistencia del retromexicano y el posmexicano, esas categorías que el filósofo y escritor Heriberto Yépez planteara en su ensayo titulado La increíble hazaña de ser mexicano y que sencillamente hacían referencia al mexicano que no se supera porque se ha acostumbrado a su pasado y al que busca superarse a sí mismo pero sucumbe ante el peso de la sociedad.

El mexicano, dice Yépez, está formado por una serie de costumbres. Repite lo que se ha hecho en el pasado y si alguien intenta no hacerlo. Se ofende si algo no está bien, porque se ha acostumbrado a todo. “Así han sido siempre las cosas, ¿de qué te extrañas”dicen. Y en estos días del combate al huachicol, comentarios en redes sociales y en sondeos televisivos de los formados en las gasolineras nos han mostrado a ese mexicano. El que avala el robo descarado de los criminales de capucha y los de cuello blanco a condición de que el combustible no le falte.

El mexicano muchas veces hace lo que hace no porque le convenga sino porque así se ha acostumbrado a hacerlo, y ese es un defecto que tenemos, que a todo nos acostumbramos; a la crisis, al narcotráfico, a la violencia o al robo. Y es que la costumbre nos ciega y nos conduce al pasado de manera inmediata no dejándonos ver lo que está frente, en el presente. De ahí que cuando alguien rompe con esa costumbre reneguemos de cuando no hay gasolina por el combate al huachicoleo aunque no tengamos carro.

La oposición  ha contraatacado la con la idea de la “estrategia errónea”, puede ser. Pero también el mexicano se ha acostumbrado a criticar lo que no le favorece sin proponer una alternativa, esa es otra de nuestras características, y por eso se piensa que se estaba mejor antes, como se habían hecho siempre las cosas, sin embargo la puerta para que llegue un nuevo mexicano parece que está abierta y hay que aprovecharla.

Para Yépez, el “nuevo mexicano”es aquel o puede ser aquel, quien se modifica a sí mismo para volverse uno superior, es decir, aquel que rompa con la costumbre; cuando este llegue, dice el también psicoanalista, México podrá avanzar. Puede parecer una tarea titánica porque “conozco a mí gente”, como se dice coloquialmente, aunque quizá podamos empezar en partes pequeñas; la primera, opinaría yo, es que dejáramos de ponerle atención a los Fox, Calderón o Chumel Torres, por mencionar a algunos. Los dos primeros porque contribuyeron al hundimiento del barco nacional y ahora su oposición de opereta no salva; y el otro porque es un mercenario dela opinión adocenada cuyo éxito será efímero.

México tiene muchas voces valiosas y mentes privilegiadas. Son, si queremos superarnos, a las que debemos escuchar o leer. El pensamiento crítico puede llevarnos por el camino que conduce hacia el nuevo mexicano; ponerle atención a los todólogos de las redes y los personajes que ya tuvieron la oportunidad del cambio y no lo hicieron,nos hace seguir siendo unos mexicanos viejos, a los acostumbrados. Y ser parte de ellos, como dijera el Bartleby de Melville “preferiría no hacerlo”.