DE LUNES TODO EL AÑO| Del error fotográfico al logro artístico: una bella historia de Clément Chéroux

Por Alejandro Ortega Neri

 “Una fotografía fallida no es más que una variable que ha sido llevada a su máxima o a su mínimo por azar,por inadvertencia o por error” dice quien quizá sea el mejor historiador de la fotografía, el francés Clément Chéroux en su hermoso libro titulado Breve historia del error fotográfico, un ensayito que propone una historia de la fotografía pero contada a través de sus errores, no como  una colección de equivocaciones, sino como una disertación que va de los iconos fotográficos más representativos  hasta los fotógrafos anónimos para demostrarnos como los intentos fallidos en la foto, o los errores, han contribuido a la evolución de ésta como arte.

¿Qué es lo que convierte a una fotografía errónea en una pieza artística lograda? Esta es quizá la cuestión central que rige la serie de ensayos que pueblan el libro de Chéroux.  Y es que, contrario a lo que pareciera, tal parece que la fotografía, así con sus reglas y todo, ha sido también un terreno propicio para la serendipia, es decir, ha convertido algunos errores en éxitos.

Culturalmente, nos dice el historiador galo, la fotografía está ligada a su capacidad para copiar la realidad, mientras mayor sea la cercanía de lo representado con lo fotografiado, mayor aceptación tendrá. Sin embargo, como lo demuestra elensayo, para algunos fotógrafos tales como Adolphe-Eugène Disdéri, Lázló Moholy-Nagy, Jacques-Henri Lartigue, André Kertész, Eugène Atget o Lee Friedlander, tal parece que sus errores aportaron un punto de vista personal, más no una propuesta estética.

Fue con Man Ray y los surrealistas que estos errores en las fotografías comenzaron a ser intencionales buscando una propuesta estética. El fotógrafo francés decía que provocar o evitar un accidente en la fotografía requiere el mismo esfuerzo, yen cuanto su creador domina los errores o los asimila, puede convertirlo en parte de su estilo. 

Tal parece que así lo entendió también el fotógrafo Robert Frank, que aparece igualmente en el ensayo, ya que a partir de los años cincuenta creó intencionalmente errores fotográficos como una búsqueda permanente de sus temas. En esta “estética del defecto”, Frank empleó imágenes descentradas, grano reventado, luz deficiente, instantáneas fortuitas u obstrucción del tema, por mencionar algunas. Errar en la fotografía,dice Chéorux, consiste pues, en estar dispuesto a acoger los accidentes  como tantos otros pequeños milagros profanos,como verdaderas epifanías fotográficas

Breve historia del error fotográfico es un ensayo que ilumina y que demuestra como también el error en la foto es su propia liberación y una herramienta que permite analizar la naturaleza compleja del arte de la fotografía. Pues a pesar de su pesado papel de captar la realidad que carga desde hace años, un ligero error, ya sea natural o incentivado, cimbra la noción y le da el súper poder de hacer mentir también a esa realidad o mentirle a quien acerque sus ojos a ella. Sin duda de lectura obligada para el fotógrafo, el creador de imágenes o el devoto de la historia cultural. Vale mucho la pena.