PREFERIRÍA NO HACERLO| Algunas uvas para Zacatecas

Por Alejandro Ortega Neri

Pedir deseos es el pretexto perfecto para engullir una docena de uvas sin semilla la última noche del año,sin embargo, en mi caso, tanto las uvas como el fallo de los deseos generan en mí un malestar estomacal, pero aunque lo sepa de sobra y con anticipación, me aferro a la tradición como un eterno soñador.

En este año que terminó perdí la cuenta del número de uvas que comí, lo que sí recuerdo es que dediqué algunas a Zacatecas, deseando un mejor año para el terruño que el que terminó. Pesimista por costumbre sé que no pasará mucho, que no será diferente en muchos aspectos, pero ¿qué se le va a hacer? Esta es la tierra que guardará mis huesos. Así es que por eso lancé algunas uvas para Zacatecas.

2018 fue un año terrible en materia de seguridad, pero sobre todo para mujeres y niñas. El Banco Estatal de Datos sobre Violencia en Contra de las Mujeres (Banevim) señala que hubo, hasta noviembre, más de 8 mil mujeres violentadas, además los asesinatos de menores de edad hirieron de muerte de a la sociedad y nos dieron cuenta de la gravedad del asunto, por lo que una de las uvas fue para que termine el problema, que más allá de la presentación con bombo y platillos de la Alerta de Violencia de Género, como si fuera una distinción presumible, se actúe de manera efectiva para contrarrestar los feminicidios y la violencia hacia la mujer y la niña zacatecana.

La seguridad fue también uva prioritaria. Después de 10 años trabajando en medios de comunicación he visto como ésta, derivada de la guerra contra el crimen organizado, ha mutado, lo que no he visto es que haya descendido, al contrario. Pero tal parece que el modus operandi no es el mismo de las balaceras de inicio, ahora se mata a plena luz del día, en colonias, barrios o el centro histórico, y se vive con el miedo de escuchar uno de los sonidos más terribles que existen, el de un percutor que arroje un disparo que no se sabe adónde va a parar, por lo que la uva fue también para que se actúe en consecuencia y termine el miedo a salir a la calle.

Soy un convencido de que la educación y la cultura son armas poderosas para resistir a los dos problemas anteriores,por lo que dediqué también algunas uvas para estos dos rubros. Sobre todo en la cultura, la que considero que al igual que los otros servicios debe ser una prioridad y no como algo de relleno como acostumbran los gobiernos a verla y,por ende, restarle cada vez más algo del presupuesto. El deseo fue que quienes estén al frente conciban la importancia de ésta y generen una buena política cultural, que terminen con el amiguismo en sus becas, talleres y programas a presentar, que terminen con la ineficiencia en las subdirecciones,organizaciones y difusiones de los eventos y que generen la formación continua,pues la sensibilización es el condimento urgente en el platillo que tenemos servido al frente.

También quisiera que los de JIAPAZ arreglaran los agujeros que dejan, que los taxistas fueran menos gandallas, que los comercios abrieran temprano, que los estacionamientos cerraran tarde, que en los bares dieran botanas, que se multara a los ruidosos y que seamos puntuales, pero los deseos ante estos problemas son diminutos, por eso, escribir sobre ellos, como dijera el Bartleby de Melville “preferiría no hacerlo”.