EDITORIAL| Preferiría no hacerlo: la cultura como prioridad

Por Alejandro Ortega Neri

Cuánta razón tenía Nietzsche cuando señalaba que la cultura y el Estado son rivales, que eso que llamaban el“Estado de la cultura” no dejaba de ser una idea moderna, y en México se hadado cuenta de ello en los últimos sexenios, sobre todo con mayor énfasis en el pasado con Enrique Peña Nieto a la cabeza, tiempo en el que el presupuesto para cultura fue cada año en picada.

No podía esperarse más, Peña Nieto ha sido quizá uno de los peores presidentes de la historia de México no solamente por los números negativos que dejó en seguridad y economía, por mencionar algunos, sino también porque la cultura en su gobierno nunca fue una prioridad. Aquella tarde en que no supo nombrar en la FIL de Guadalajara los tres libros que marcaron su vida tiñeron el futuro de sombras y desvelaron ante el pueblo mexicano que bajo ese copete bien engomado había ausencia de un cerebro culto.

Nuevos tiempos se asoman para la democracia mexicana desde el pasado 1 de julio; creo que todos, al menos los habitantes más vulnerables de este país esperan que la 4T les haga justicia. Sin embargo no van ni 30 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ya nosha metido algunos sustos sobre todo en el tema presupuestal en dos sectores claves: la educación y la cultura. Al menos en el primero ya reculó, en el segundo, espero con ansias  también recapacite porque en un país con el tejido social tan dañado como es México,este elemento es indispensable, debe ser prioritario.

El actor Daniel Giménez Cacho es quien ha sido el más contundente en su reacción al presupuesto destinado a la cultura cuando ha dicho que ésta no es una prioridad para López Obrador porque no la conoce ni es importante en su vida, y es que no solo no aumentó el presupuesto, sino que se le redujo un 7.6 % con respecto al último año de Peña Nieto (así como lo leen). No es comparativo en este sentido el capital cultural de los gobernantes, eso se nota a leguas, pero sí cuesta entender que en la política de austeridad se raspe tanto a un sector que tiene el potencial de sanar la barbarie, por lo que es necesario que se le vea a la cultura como una prioridad, porque entre sus tantos poderes tiene el de la  sensibilización, y en un país desmoronado nos hace mucha falta beber de eso.

El cineasta Alejandro Jodorowsky dijo una vez que un país sin cultura se encaminaba a pasos agigantados hacia la desaparición, por lo que es necesario dedicar un buen capital para ésta y crear productos útiles tanto para el consumo como para la conciencia del ser humano,de los mexicanos, por lo que queda esperar pues que López Obrador recapacite, escuche a la comunidad artística e intelectual, a sus asesores y frene la reducción presupuestal y aumente más bien el capital. Esperemos que se canse como el ganso en hacerlo,  porque si algo nos puede salvar de este mundo,como dijo Freud, es precisamente el arte y la cultura.