EDITORIAL| Preferiría no hacerlo: Manuel Felguérez, el arte alarga la vida

Por Alejandro Ortega Neri

Los 90 años de vida, tanto de la escritora pinense Amparo Dávila como del pintor y escultor Manuel Felguérez,dan cuenta que dedicarse al arte alarga la vida. No sabemos a ciencia cierta dónde reside el secreto de la longevidad de estos dos creadores zacatecanos, yo intuyo que en el arte, y aun así me sorprende que si en cada palabra escrita o en cada pincelazo se va un pedazo del alma, entonces quiere decir que tanto la querida Amparo como el entrañable maestro Felguérez quizá gocen de la vida eterna.

Manuel Felguérez nació un día como hoy pero de 1928 en el municipio de Valparaíso, Zacatecas y su biografía es envidiable. Imagínela: fue compañero en los Scouts de México de Jorge Ibargüengoitia; desertó de la Academia de San Carlos debido al énfasis que se hacía en la Escuela Mexicana de Pintura, aunque luego estudió en la Nacional de Artes Plásticas, en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” y en París. Además formó parte del grupo de los primeros pintores abstractos y de esa generación que llamaron de “La Ruptura”, aunque dice Felguérez, ellos no sabían que estaban rompiendo algo.

Como homenaje a su trayectoria,en 1998 se inauguró el museo que hoy lleva su nombre, el cual es el único de arte abstracto en Latinoamérica. Que además de albergar su obra, da espacio ala de pintores y escultores consagrados como emergentes que sienten una profunda admiración por el zacatecano.

Pero además de pertenecer a un movimiento esencial dentro de la historia del arte en México, Felguérez también tuvo su paso por el cine, tanto en actuación como en el encargo de la escenografía y parece que todo esto, una vida dedicada al arte le han alargado la vida. Pero no sólo ahí reside su grandeza, ni en todas las becas, premios o reconocimientos que ha recibido, ni en cada trazo de colores cálidos que aún plasma sobre telas dichosas, no, sino en la humildad que lo caracteriza.

Dicen que para que un artista se logre debe ser constante, autocrítico y sobre todo humilde, y a Felguérez parece que le sobra de las tres, quien lo haya escuchado en sus pláticas,entrevistas e intervenciones públicas me dará la razón.  Así es que este 12 de diciembre, mientras la mayoría de los mexicanos veneran una pintura que nació de una invención,  yo celebro al maestro que ha plasmado en telas y lienzos otros mundos, no con el afán de la dominación, sino con el noble objetivo de la sensibilización y la apreciación.

Escribir de la otra pintura, como dijera el Bartleby de Melville, “preferiría no hacerlo”.

¡Feliz cumpleaños, Manuel Felguérez!