DE LUNES TODO EL AÑO| El viaje inútil de Camila Sosa o la trans/escritura del afecto

Por Alejandro Ortega Neri

Jorge Luis Borges decía que la literatura era, al fin y al cabo, afecto, y tal definición le ha servido a Camila Sosa Villada para entender su relación con la literatura y con la escritura, pues asegura que como mujer trans,la literatura ha sido el espacio más vital del amor y la salud que ha podido encontrar en todos los años de mutación constante. “No existe una definición mejor para mi vínculo con las letras que la de la salud y el amor”dijo en la pasada FIL Guadalajara la escritora.

Nacida en Córdoba, Argentina, en 1982, Camila Sosa Villada, después de superar un pasado de prostitución, se ha convertido ahora en una reconocida y valiente dramaturga, actriz y escritora,pero más que nada en una sobreviviente en un país donde la esperanza de las mujeres trans es de 35 años de edad debido a una estrategia de extinción que tan solo este 2018 ha cobrado 70 vidas.

Sobreviviendo al alcoholismo de su padre y la tristeza inmensa de su madre, la argentina descubrió que la manera de darse amor propio era a través de pequeños poemas que comenzó a escribir a la edad de 10 años y que hoy, algunos de esos más los recuerdos, son la parte medular de su libro El viaje inútil (Ediciones DocumentA, 2018), un ensayo en clave de autobiografía que va de la infancia de la autora, a su paso por la prostitución hasta la consolidación como escritora, todo esto partiendo desde su propuesta que ella ha denominado la trans/escritura.

“Lo primero que escribo en mi vida es mi nombre de varón. Aprendo una pequeña parte de mí. Estoy sentada en la falda de mi papá, tengo una caja de lápices de colores, un cuaderno Gloria de color anaranjado y mi papá toma mi puño y me enseña a usar el lápiz. También lo ha hecho con los cubiertos y con los vasos. Me enseña a agarrar correctamente las cosas. Una vez que aprendo a escribir las vocales y hago los primeros garabatos sobre las hojas, redobla la apuesta y me enseña a escribir mi nombre: mi primer nombre, Cristian Omar Sosa Villada.”

El párrafo anterior es apenas el inicio de El viaje inútil, un ejercicio de introspección valiente, honesto y tremendamente conmovedor de Camila Sosa, quien se ase de la escritura y la literatura como quien se coge delas tablas en los naufragios. Con este breve ensayo autobiográfico nos dice la autora la importancia que ha tenido en ella escribir y leer, dos acciones que le fueron enseñadas por sus padres y que le brindarían un refugio cuando éstos le empezaron a odiar por su forma de ser.

Pero la lectura, lo que enseña dice Villada, es “el poder del goce de la soledad”, sin embargo nunca estuvo sola pues si no fuera por la aparición de Wisława Szymborska, Marguerite Duras,Carson Mcculler y Truman Capote, la argentina hubiera perecido en el naufragio,en el olvido o la muerte en soledad. Porque si para algo le sirvió la prostitución, además de tener algo para comer, fue para correr a las librerías y obtener un ejemplar de estos autores.

Ahora, ya con su poemario La novia de Sandro publicado, y con sus piezas teatrales Carnes tolendas, retrato escénico de un travesti, Los ríos del olvido y Despierta corazón dormido llevadas a escena, la autora se da la oportunidad de reflexionar, desde muy dentro, la práctica de la lectura y la escritura:

“El sentido de escribir es aún más fuerte y terrible que el del amor. Escribir puede destruir el hecho de amar. Tiene el poder de torcerlo todo, de tomar lo más blando o lo más leve y convertirlo en un metal pesado. Hacer la escritura es un goce mucho mayor quehacer el amor. Y sin embargo, una se inclina al amor para huir de la literatura y se encuentra cada vez más inmersa en ella»

Y respecto a la lectura escribe Villada:

«Aprendo algo sagrado: la lectura es de las cosas más complejas que existen. No es un recreo, no es un pasatiempo, no es un vicio lúdico, no es placentero, no nos hace más fácil el mundo. Leer es una actividad agotadora y dañina. Como el amor, nada nos puede causar más daño y tampoco más felicidad».

Son, en el mismo tenor de las citas anteriores, las reflexiones que pueblan las apenas 105 paginitas de El viaje inútil que termina con un poema en prosa que escribió aun cuando niño en su Olivetti de tinta roja. Una travesía por la vida y pensamiento de esta autora que grita fuerte desde un mundo que la ha golpeado, y que ha utilizado, como mejor escudo contra el ruin,la lectura y la escritura, o como ella dice, la trans/escritura, lo que en sus palabras entiende como “un dejar algo atrás. Saber perder. Irse de los lugares que nos duelen y de las personas que nos malquieren. Eso es para mí este pequeño, insignificante e irresponsable término que inventé para definir lo que escribo, las trans /escrituras”.   

Vale la pena.

Fotos: Alejandro Ortega Neri