ENTREVISTA| Élmer Mendoza cambia la policíaca por un cuento de princesas

Por Alejandro Ortega Neri

Élmer Mendoza, el escritor sinaloense, ha vuelto a la novela de corte juvenil después de El misterio de la orquídea calavera(Tusquets, 2014), para contar una historia delirante. Alejado del policíaco y de las aventuras del “Capi” Garay, personaje de la novela mencionada, el narrador trae al mundo de la ficción ahora a la princesa Mey, una versión muy norteña y empoderada de La Bella durmiente quien yace hechizada por Espolonela allá por los reinos de Mocorio y Navolatura.

Hadas en aprietos, espadachines trotamundos, bribones, aves fénix, dominatrices y reyes conviven en la nueva historia de Mendoza titulada No todos los besos son iguales (PRH, 2018) en la que parece que el sinaloense reinterpreta las versiones clásicas de los cuentos de princesas pero con su estilo lúdico y particular, pues Mey, cansada de que nadie la bese después de cuatro años de soporífera existencia, comienza a hartarse del mundo y de los hombres.

Sentado solo en una mesa de negocios, Élmer revisa su celular cuando acepta que le haga unas preguntas y antes de que el tiempo nos coma, suelto la primera, respecto al origen de No todos los besos son iguales.

“Son como tres o cuatro fuentes creo; una es que hace muchos años, Cristina Rivera Garza, Mónica Lavín, RosaBeltrán, David Ojeda y yo acordamos escribir una novela corta. Las tres chicas lo hicieron, David se fue lamentablemente y faltaba yo. Cuando David se fue, yo tenía la novela, la empecé de inmediato, desde hace como 8 años que tomamos este acuerdo, pero me trababa y cuando David se fue dije tengo que terminarla y ya la tengo.

Otra fuente es que conocí unas versiones, sobre todo polacas, de literatura reciclada, muy interesantes, de cuentos como el de La bella durmiente y que me gustaron mucho. Pero el trabajo que conocí era un trabajo  que iba más bien por lo terrible, lo difícil.Lo primero que decidí es hacer una historia divertida, muy distinta, que tenga que ver con el perfil que tienen muchas jóvenes y mujeres adultas, y un perfil que deseo.

Y La otra es que me gusta la idea de tener una opción diferente a lo que es mi literatura policíaca,  que me pueda permitir concebir los procesos de escritura y el tratamiento de personajes, y el asunto también de las tramas literarias de manera diferente”

Pudiera parecer inconcebible que quien ha creado quizá a uno de los personajes más entrañables de la narrativa mexicana contemporánea, me refiero a Edgar “el zurdo” Mendieta, el detective de su saga que se enfrenta en cada novela al narco mexicano, ahora haya escrito una historia diametralmente opuesta, pero esto nos habla de un autor inquieto,al que más que un género le gusta jugar con los procesos creativos y sobre todo con la palabra.

“Cuando uno es novelista te llegan un montón de ideas y a veces puedes tomar una. Yo me acuerdo que fue así. Cuando lo comenté con mis amigas me decían que era una buena idea hacer un trabajo reciclado con historias muy conocidas, también eso te permite una diversión adicional. Hay una transgresión evidente y las transgresiones tienen un alto grado de exigencia para conseguir que funcionen, pero también tienen mucho de lúdico y de juego; diversión, de pasarlo bien y creo que al final no me arrepentí para nada de tomar esa historia. Dije, voy a despojarla de todos lo que son los aspectos fundamentales de la novela negra,  voy a hacer un divertimento, aunque tenga elementos de novela negra, sobre todo en el diseño de los capítulos”.

A pesar de que la novela se inscriba en una colección de literatura juvenil –sea lo que eso sea-, el autor de El amante de Janis Joplin considera que pueden leerla todas las personas.

“Los jóvenes lo van a pasar bien,van a encontrar unas ideas que podrán aplicar a su vida íntima, cotidiana; y los adultos van a encontrar ideas que los van a llevar al universo de los recuerdos pero a llevarlos a pensar que la vida no termina y que uno tiene siempre la posibilidad de aprender, de ser mejor, de estar en el mundo, de transformarlo,de tomar decisiones. Es una novela con que los lectores lo van a pasar bien”.

Apenas el tiempo nos dio para tres preguntas porque en la agenda de un escritor como Élmer, imagino, hay pocos espacios vacíos. Así pues mientras llega la nueva entrega del “Zurdo”Mendieta, podemos acercarnos a No todos los besos son iguales para conocer una nueva faceta del narrador sinaloense, con la que seguramente, como él lo vaticina, el lector la pasará bien.