FIL2018|Mitos y realidades del Porno con Rinna Riesenfeld en la FIL

Redacción/La Realidad

La línea divisoria entre la pornografía y la realidad de la vida sexual de las personas está llena de matices, mitos, fantasías, prejuicios y tabúes. Por esta razón, la sexóloga mexicana Rinna Riesenfeld habló con los cientos de adolescentes, y uno que otro adulto, que abarrotaron el auditorio Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para saber cuál es la realidad en el sexo fuera de una pantalla de cine pornográfico.

En el marco del programa FIL Joven, Riesenfeld comenzó su charla dejando claro que «el porno está lleno de mitos». El primero de ellos, que no te dicen que son escenas. Las escenas de una peli porno «no se hacen con personas que están cachondeando todo el tiempo, sino que les pagan para que actúen y representen una escena». Añadió que el porno en sí despierta morbo porque «es prácticamente el único lugar donde podemos ver cuerpos desnudos interactuando,porque los seres humanos somos los únicos animales vestidos y necesitamos información de los otros para entender los misterios del cuerpo», pero es muy fácil caer en la desinformación si creemos que el porno muestra la realidad cuando lo primero que mitifica es la anormalidad, pues los actores muchas veces son elegidos porque sus características se salen de la normalidad.

En las películas porno, señaló,»la gente siempre está lista, excitada, pero en realidad la gente necesita seducción, ligue, miradas, coqueteos, porque al final de cuentas el sexo y el amor son temas de ego. El hecho de que alguien entre millones de personas te diga ‘te amo’, es un ingrediente de la sexualidad que no retrata el porno. La peli porno no muestra lo que hay en medio de dos personas», señaló.

Entre los mitos que el porno construye están que «los hombres siempre están excitados y tienen ganas de sexo cuando la realidad es que no es así. Tampoco las mujeres se excitan tan rápido como muestran las películas, pues necesitan tres veces más estimulación. Ni los hombres eyaculan en cantidades tan grandes o aguantan tanto como parece,ni las mujeres gritan todo el tiempo», aclaró Riesenfeld entre las risas y murmullos de los jóvenes congregados.

«El porno generalmente está hecho para el consumo de los hombres, por lo que deja de lado mostrar el placer de las mujeres, no muestra el contacto visual y se centra casi únicamente en los genitales. Tampoco muestra que hay diferencias entre penetrar, tener relaciones sexuales o hacer el amor, porque para esto último se necesita un conocimiento, conexión, comunicación y confianza que no muestra la pantalla», agregó y fue enfática en señalar que «el sexo por el sexo deja vacíos, es aburrido y mecánico. ¿Por qué la gente quiere tener sexo con otras personas?», preguntó, «para mantener el interés se necesita sazón, variedad en las formas, usar todos los sentidos, la sensualidad y el erotismo de formas diferentes, volver artístico el sexo», y eso se aprende con el tiempo.

La reconocida sexóloga concluyó su charla exhortando a los jóvenes a conocerse a sí mismos y a su pareja, a»ser responsables de su propio cuerpo, tener cuidado de lo que suben a Internet porque es un espacio público donde no hay privacidad, a no usar la violencia ni dejarse manipular». Las cuatro reglas de oro para hacer el amor, dijo, son «no hacer cosas en contra de ti mismo, hacer cosas sólo con consenso, poder decir que no en cualquier momento y no hacer daño a terceros».

Foto: FIL